El encuentro de Francisco Pizarro con los Incas: el quid pro quo teológico

Vamos a seguir mostrando esta especie de Línea Base del encuentro entre Occidente y la Indianidad, que se da desde 1492 hasta mediados del siglo XVI, refiriéndonos al malentendido más general que es el teológico: dos sistemas simbólicos antagónicos que chocan violentamente en Cajamarca en el encuentro del Inca Atawallpa y el conquistador Francisco Pizarro. Esta escena es muy conocida, pero no conozco muchos textos que profundicen en su significado, desde el punto de vista del quid pro quo civilizacional.

Este equívoco está magistralmente expuesto por Robert Randall, uno de los más sutiles y profundos conocedores del mundo andino. No escribió mucho, pero todo lo suyo es luminoso e iluminador. En esta oportunidad voy a encender este fósforo de su artículo Los dos vasos. Cosmovisión y política de la embriagues desde el inkanato hasta la colonia, en: Borrachera y Memoria: la experiencia de lo sagrado en los Andes, editado por Thierry Saignes, La Paz: HISBOL-IFEA, 1993.

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El protocolo de este Quid pro quo nos lo ofrece la Instrucción del Inca Don Diego de Castro Titu Cussi Yupangui, de 1570. Dice así :« (Ataw Wallpa) los recivio muy bien y dando de bever al uno dellos con un vaso de oro de la bebida que nosotros usamos, el español en recibiendolo de su mano lo derramó, de lo cual se enojó mucho…, y despues desto aquellos dos españoles le mostraron… una carta o libro… diziendo que aquella hera la quilca (escritura) de Dios y del rey e… como se sintio afrentado del derramar de la chicha (Ataw Wallpa) tomó la carta… y arrojolo por ay diziendo : “qué sé yo que me dais ay, anda bete” ».

Por si acaso, Randall nos recuerda, así mismo, qué significa invitar y beber chicha para las culturas andinas y nos ofrece esta cita de Juan de Betanzos, de 1551: « (Invitar y beber chicha) es la mayor honra que entre ellos se usa y si esto no se hace cuando se visitan tienen por afrentada la persona (…) que da a beber a otro y no le quisiera rescebir (…) ».

Con lo que llevamos dicho hasta ahora, es evidente que aquí nos las habemos, otra vez, con una puesta en escena del Principio de reciprocidad, a propósito de la etiqueta andina para manejar las relaciones de alteridad. Ataw Wallpa, de acuerdo a esta etiqueta, ofrece Chicha a los españoles; y ellos la derraman al suelo. Los españoles ofrecen a Ataw Wallpa la Biblia y el Inca, en retorno: en reciprocidad simétrica, la arroja al suelo. Lo de menos es que haya ocurrido exactamente así; lo de más es que el inca Titu Kusi haya interpretado así, en esos términos, ese desencuentro fundacional entre Occidente y la Indianidad.

Este acontecimiento, pues, nos parece la metáfora que mejor explica, no sólo en términos andinos, el malentendido entre las dos civilizaciones: la Chicha, en efecto, equivale, para las sociedades andinas, a la Biblia de las sociedades cristianas. He aquí la inconmensurabilidad, en toda su trágica belleza, entre ambas civilizaciones; civilizaciones que, sin embargo, nos constituyen como “bolivianos”.

Hasta el día de hoy, como sabemos, los misioneros, sobre todos los protestantes, siguen queriendo prohibir el alcohol y, desde su punto de vista, tienen razón: no se puede ser cristiano y borracho al mismo tiempo. Ya el lucidísimo Waman Poma, lo dijo con toda claridad: “Un borracho, aunque sea español, es idólatra”.

Ahora bien, al ser la cristiana una Religión de Proclamación, la palabra, la escritura, la lectura y toda esa cadena semántica, se convierten en la vía regia de comunicación del hombre con Dios, entendido éste como un Padre, sí, pero que está en los cielos. Entre el hombre que está aquí en la tierra y Dios que está allá en los cielos, el Libro hace de “chakana”, de puente: facilita la comunicación con la esfera invisible de sentido.

Al ser las religiones amerindias Religiones de Manifestación, bebidas y alucinógenos y toda esa red semántico-pragmática, se convierten en vías regias de comunicación del hombre con sus esferas invisibles de sentido. Entre el hombre que está en el hanaq pacha del Orden explicado y “lo divino” que está en el ukhu pacha del Orden implicado, la Chicha hace de “chacana”: facilita la comunicación, la sinápsis con el resto del tejido neuronal del cosmos.

Como quiera que para los lectores, el primer polo de la comparación es harto conocida, con el apunte hecho será suficiente. Me detendré un poco más en explicitar lo segundo.

Para empezar, bebían con dos vasos para enfatizar la naturaleza recíproca y complementaria de toda relación. Dentro de las normas andinas, como dice Randall, el hecho de recibir un vaso de chicha o alcohol, spiritus, implica aceptar una obligación a la misma vez que pone al donor en posición de donatario del que recibe el vaso de bebida. Esta es la forma cómo, en los Andes, se establecen los vínculos y los lazos sociales, la forma cómo se tejen las relaciones y se involucra al otro en una red de obligaciones recíprocas para garantizar el funcionamiento equilibrado del sistema global.

En el caso de la bebida, el acto de libar significa para el amerindio (constructor, por cierto, de las dos civilizaciones hidráulicas más sofisticadas: en el occidente, para cosechar el agua escasa; en Moxos para controlar su exceso estacional) el intento de garantizar el flujo de los líquidos, de las aguas, por el cosmos. No puedo detenerme más en ello, pero aprovecho para invitarles a leer el bellísimo texto de Randall.

A este efecto, baste señalar que la embriaguez andina cumple dos funciones: (a) estimular, como decía, la circulación de los fluidos por el cosmos tripartito; y (b) poner al hombre en un estado de con-fusión, de liminalidad, de com-unión con los otros mundos de hanaq pacha y ukhu pacha; es decir, mediante la chicha y la ebriedad los amerindios se comunican con sus “dioses”, por así decirlo. De ahí, pues, que la chicha sea una parte esencial de todos sus ritos sociales, agrícolas y religiosos.

En el siglo XVI, los españoles consideraron que esos ritos y borracheras fueron la quintaesencia de la idolatría y que por ello era necesario extirparlos para imponerles las leyes de Dios y del rey. Ahora, los bolivianos occidentales consideran que esos rituales y fiestas, rociadas generosamente con cerveza, son la quintaesencia de nuestro atraso y que, por consiguiente, es necesario prohibir el alcohol en las fiestas y carnavales o de tal hora a tal hora, para poder acceder al desarrollo y al progreso. Es lo mismo. Los bolivianos occidentales confunden alcoholismo protestante, de tipo anglosajón, con borrachera indígena. Uno es el emblema de la soledad y la incomunicación; la otra es el emblema de la promiscuidad y la comunión: de la relacionalidad en su expresión más integral. El Quid pro quo sigue intacto.

Para conversar en los Centros de alta conectividad

Glosario de conceptos nuevos

Orden implicado y Orden explicado

Conceptos propuestos por el físico David Bohm. El conjunto de fenómenos físicos, biológicos y psíquicos, que acontecen en la realidad sensible y perceptible, conforman el Orden explicado, susceptible de comprobación experimental. Este Orden explicado es un orden contingente de la realidad que no puede explicarse a sí mismo. Para complementarlo, Bohm propone el concepto de Orden implicado como fundamento ontológico del orden fenomenológico explicado. Más allá de las leyes físicas mecanicistas, existe una Totalidad primaria, indivisible y atemporal que unifica, ordena y causa el Orden explicado. Este Orden implicado, multidimensional, permite explicar ontológicamente la contigencia del mundo físico fenoménico y dotarlo de una unidad psico-bio-física que suprime cualquier fragmentación aparente. No existen dos órdenes distintos de realidad, sino una única Totalidad implicado-explicada.

Quid quo histórico

Malentendido que ocurre cuando uno da para crear amistad o establecer su autoridad de prestigio, suponiendo que el otro practica la reciprocidad de los dones, pero resulta que el otro agarra tanto como puede y retorna lo menos posible, porque interpreta toda prestación, en este caso del don, como un intercambio. Lo trágico de este quid pro quo, entre el intercambio capitalista y la reciprocidad animista, es que el sistema andino, basado en el don y el contra don, transfiere todos sus bienes materiales en provecho del otro sistema, basado en la acumulación, sin retorno para el otro. En ese momento empezó la pobreza amerindia.
Principio de reciprocidad
La reciprocidad obliga, a aquél que actúa sobre otro, a sufrir esta misma acción, y viceversa: al que sufre a actuar. Reproduce, en sentido opuesto, la situación de uno en relación con la del otro y, así, la percepción de cada uno se redobla de la percepción (opuesta) del que está en frente. Entre estas dos percepciones antagónicas aparece el Justo medio de Aristóteles y el Tercero incluido de Lupasco.
Religión de Manifestación
Paul Ricoeur usa esta expresión para referirse a las “religiones” animistas que se entienden en el Continuo de la naturaleza y, por tanto, la “divinidad” viene a ser una manifestación de la naturaleza
Religión de Proclamación
Ricoeur se refiere a las religiones históricas basadas en la separación Creador-creatura y que se expresan a través de la escritura: la Biblia, y la proclamación de la Palabra a través de la evangelización.
Temas de conversación
¿Qué significa la borrachera para ti? ¿Cómo ven la borrachera en su comunidad? ¿Tiene todavía algo de sagrado o ya no? ¿Se prepara todavía una chicha ritual, fortalecida con Plantas Madres o ya no? ¿Se consumen otros brebajes alucinógenos para experimentar físicamente la conexión con el universo: el Orden implicado? ¿El cactus San Pedro, la Ayahuasca?
Según su experiencia, la lectura de la Biblia o la escucha de la Palabra de Dios ¿les facilitan una conexión con la divinidad? ¿Pueden experimentar a Dios?
Conversen cómo, éstas, son las dos vías que hay para comunicarse con la esfera de sentido: el Orden implicado. En el siglo XVI se rechazaron mutuamente. ¿Cómo es ahora? ¿Coexisten, conviven, se complementan…?
El Animismo facilita la conexión con la esfera de sentido a través del cuerpo y todos los sentidos. El Monoteísmo facilita la conexión con la esfera de sentido a través de la mente: la oración y meditación, y también la voluntad: la ascesis.
Aquí nos podemos dar cuenta que el concepto de interculturalidad se queda chico. Efectivamente se trata de dos caminos opuestos que corresponden a civilizaciones opuestas.
Tareas concretas
Se sabe que una manera muy eficaz de curar el alcoholismo es ingresar a una iglesia evangélica ¿Podrían preparar una pequeña monografía, en base a recogida de testimonios, que nos pueda permitir profundizar más en las relaciones del alcohol y el cristianismo?
El Canciller David Choquehuanca liga “Alcohol Cero” y Suma Qamaña. ¿Qué piensan al respecto? ¿Es un enfoque andino? ¿Será un enfoque bautista? ¿Cómo implementamos, en todo caso, esa idea?

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