Con este eje de trabajo se concluye una etapa en los municipios de Villazón y Yunchará

 

Durante más de cinco años la Cooperación Suiza, a través del proyecto Biocultura y Cambio Climático y su socio PROMETA, han desarrollado importantes actividades orientadas a fortalecer las capacidades de adaptación de las comunidades y las instituciones locales a los efectos adversos del cambio climático en Villazón y Yunchará.

La crianza y manejo de camélidos ha generado la conjunción de los diferentes actores como gobiernos municipales, asociaciones de productores y otras instituciones locales. Sin embargo, estos municipios vieron potenciados sus esfuerzos cuando pobladores y autoridades decidieron trabajar  en base a sus activos bioculturales. Los camélidos, las áreas protegidas y la conservación de las praderas, son ahora dinamizadores importantes de su gestión territorial y un medio de vida para muchas familias.

Sandra Mamani, Presidenta de la Asociación Regional de Comunidades Manejadoras de Vicuñas Villazón, muestra entusiasmo en los logros que se han conseguido. Un claro ejemplo es el Área Natural de Manejo Integrado Municipal Pampa Tholar de las Vicuñas, cuya importancia no se limita a sus destacados valores ecológicos y económicos, sino a su contribución con el bienestar y mejoramiento de las condiciones de vida de los pobladores. “El mayor valor agregado, es lo que está haciendo la gente de la comunidad, fomentando un entorno natural donde pueden crecer las vicuñas alrededor de la población, en armonía con la comunidad y responsabilidad con la Madre Tierra”, asegura Mamani.

El área protegida, es sin duda una esperanza por nuevos tiempos para las familias del municipio que ha incentivado el sentimiento de conservación de las comunidades, como aporte a la resiliencia económico productiva y la principal razón por la cual se han involucrado con el trabajo y las finanzas. Antes del área protegida, hubo un tiempo en que la caza furtiva de vicuñas rigió en comunidades de Villazón y a pesar de que continua siendo un desafío, existe mayor conocimiento sobre la importancia de su conservación y mayor compromiso de la comunidad para seguir siendo un aliado.

No es diferente el caso de Yunchará, donde la reintroducción de las llamas, el mejoramiento genético y el manejo sostenible, han traído nuevas oportunidades al municipio. Antes, la condición de las familias no era tan buenas,  no se contaban con los medios de vida apropiados o dependían  únicamente de la agricultura, cada vez más incierta debido al cambio climático.

Los camélidos en la zona han coadyuvado también a disminuir la deserción escolar de las mujeres, ya que antes, el pastoreo del ganado ovino exigía mayores cuidados del rebaño y en el interior de la familia, se veía más conveniente que las niñas pastoreen mientras sus hermanos hombres asistían a la escuela. “En este sentido, el  ganado camélido, gana réditos comparativamente con otras especies ganaderas, desde el punto de vista de género y en favor de la mujer”, afirma Gladys Farfán, alcaldesa de Yunchará.

Hoy en día, Yunchará cuenta con buena fuerza de ganado camélido, se ha incrementado la protección de fuentes de agua para riego y la implementación de forrajes como medidas de adaptación. Asimismo, ha surgido el Centro de Tecnologías Altoandinas Sostenibles en Yuticancha, que se constituye en una oportunidad para la formación de capacidades técnicas de familias de productores y de jóvenes que habían quedado sin posibilidades de acceder a estudios superiores, debido a la falta de recintos donde capacitarse en su comunidad.

Tal es el caso de Palmira Colque, una joven líder de 24 años del municipio que terminó su bachillerato y a pesar de ser una estudiante destacada se vio obligada a regresar a su comunidad y apoyar a su familia en los quehaceres de la casa, dejando postergado su sueño de convertirse en Licenciada en Turismo. Actualmente, con el Centro, Palmira divide su tiempo entre ser administradora del albergue turístico de Pujzara y ser estudiante de la carrera Técnica Auxiliar de Turismo. Migrar a la ciudad en busca de su sueño, dejando atrás su municipio, ya no es una opción para Palmira.

Siendo la comercialización, otro eslabón importante en el complejo productivo de los camélidos, se ha apoyado con la optimización de infraestructuras para la transformación de su carne, para la comercialización desde mercados locales, departamentales y nacionales. Hemos conseguido vender el charque de llama como subsidio para adultos mayores del municipio, apuntó Antenor Farfán, productor de camélidos de la comunidad del municipio de Yunchará, respecto de las relaciones comerciales actuales de la carne de llama.  Por su parte, Jhenny Juárez productora de Villazón, afirma que otras acciones como la participación en ferias municipales, departamentales  y nacionales de camélidos han ayudado a que los productores cuenten con espacios de intercambio de experiencias, cohesión social y movimiento económico.

Tanto en Yunchará como en Villazón se han formado líderes locales, técnicos medios y han existido largas jornadas de capacitación en temáticas relevantes a la gestión del territorio y los sistemas de vida. Pero en definitiva, lo que hace que estos dos municipios sean únicos, es la hermandad y el compromiso de la gente con su territorio como mandato principal; esas son estructuras que no se rompen.

Recuperación del conocimiento ancestral

“A pesar de ser un local, me tomó mucho tiempo ganar la confianza de la gente. La pérdida de la sabiduría ancestral, hizo muchas veces, que la gente dudara sobre las medidas de adaptación al cambio climático que se venían implementando. Todavía dependemos mucho del conocimiento de los ancianos y este sentido la verdadera tarea fue hacer que todas las comunidades se sentaran y trabajaran juntas; recordando los sistemas que alguna vez prevalecieron para conectar la sociedad con la naturaleza. Revivimos estas tradiciones y después de todos estos años, todos nos hemos dado cuenta de la conexión entre la unidad social, la ecología y la producción agropecuaria”, reflexionó Hipólito Amador Cañizares

La comunidad resiliente

Otro de los grandes desafíos fue hacer que los pobladores fueran más resilientes y si bien las comunidades, muchas veces no tenían dinero para invertir, contribuyeron con su trabajo como parte de su participación. Actualmente, protegen sus áreas protegidas por su cuenta, mientras que los especialistas del proyecto actúan como una guía técnica siempre que surja la necesidad.

En ambos casos los Gobiernos Autónomos Municipales fueron actores fundamentales para el trabajo y el enfoque ha sido asumido en sus instrumentos de planificación (PTDI) e inversiones públicas orientadas a la gestión del cambio climático sobre la base de las acciones implementadas por el proyecto.

Estas dos historias de éxito ya son conocidas y hoy, tanto Villazón como Yunchará están guiando a las regiones vecinas en esfuerzos similares y las personas que habitan ambas zonas, están empoderando a otros con su con su conocimiento. 

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