Javier Medina

 

“Hay cosas que no pueden decirse;  es cierto.

Pero, justamente, esto que no puede decirse,

es lo que tiene que ser escrito”

María Zambrano

 

Prólogo

“El texto es el hogar; cada comentario es un regreso”

George Steiner

 

Vamos a iniciar un viaje de regreso a la semilla del árbol occidental, cuyos frutos son cada vez más amargos para la mayoría de la población mundial y, sus consecuencias, catastróficas para el planeta en su conjunto, que ha terminado siendo dominado tecnológicamente: Génesis 1, 28 y, ahora, sólo falta coronar, políticamente, la misión monoteísta, con un gobierno mundial único que se viene perfilando, a ojos vista, sobre todo y, aceleradamente, desde la segunda guerra mundial, pero que hunde sus raíces en Sumery, fundamentalmente, en el monoteísmo abrahámico que es el que llega hasta nosotros.

Hemos arribado, pues, a un punto de tal complejidad y abigarramiento, en el que ya sólo la Naturaleza va solucionar el impasse actual. “Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra”: Génesis 6, 12-13. La solución se nos ha vuelto a escapar de las manos. Vamos en piloto automático hacia la Sexta Extinción. ¿Qué hacer entre tanto o estamos ya en pleno Diluvio?

Es imposible entender la complejidad actual, en el abigarramiento que se nos presenta. Por tanto, voy a seguir la metodología de la física subatómica y trataré de entender el todo: el universo, en su núcleo básico. Sospecho que ese átomo, en nuestro caso, es el quantum Abraham-partícula / Sarah-onda.

El reduccionismo cientificista (que sirve también para proteger lo que esconde el Velo de Isis) nos ha conducido a lecturas bastantes planas de la Escritura. Vamos a retomar una vieja tradición hermenéutica que ha cultivado la tradición qabalista, sobre todo, aunque también es rabínica, talmúdica y cristiana. Moisés de León, en la Sefarad del siglo XIII, convirtió la palabra PaRDeS: Huerto y también Paraíso, en un acróstico, en una regla mnemotécnica, para designar cuatro niveles de exégesis. La primera letra, P, se refiere a Pshat, פְּשָׁט, que menta el sentido literal. La segunda, R, se refiere a la palabra Remez, רֶמֶז, que significa lo alegórico. La tercera, D, se refiere a Drash, דְּרַשׁ, que significa interpretar. La cuarta y última letra, S, se refiere a la palabra Sod, סוֹד, que significa secreto .

A efectos más actuales, podríamos entender y nombrar de la siguiente manera estas cuatro calas de lectura: literal, alegórica, anagógica y mistérica. Nos podemos, también, inventar otras.

Como sabemos por la Escuela exegética de la Historia de las Formas, la mayoría de los libros de la Biblia no habrían sido escritos por un solo autor o en una sola oportunidad sino que, más bien, se trataría de compilaciones de historias, zurcido de anécdotas, patchworks de cuentos, traumas, secretos, leyendas que han resistido la desmemoria del tiempo. Tal reunión de textos podría haber sido realizada por una persona o escuela de pensamiento (heloísta, yahvista, código sacerdotal…), pero lo más probable es que por varias y a lo largo del tiempo. De cualquier forma, el método exige separar cada texto en sus unidades más breves y compararlo con literaturas de la época, de la misma cultura o tradiciones de pueblos vecinos.

A continuación nos vamos a fijar en cuatro arquetipos del relato abrahámico que han resistido el tiempo, marcan la civilización actual y esbozan cierta integralidad. Este Pusini de cuatro pasajes lo componen los siguientes arquetipos: el Patriarca del dios único, destructor de ídolos, el comprador de la tumba de Mejpala, el “acompañante” de Sarah y el Sacrificio de Isaac. Dicho abstractamente: la fe, el capitalismo, la sexualidad y el sacrificio. Me parece que condensan bastante bien los puntos calientes de la civilización occidental actual: Vaticano, Wallstreet, Hollywood/Casa Blanca y las Guerras de cuarta y quinta generación.

Voy a sondear el texto, tratando de hurgar desde los agujeros negros actuales en los que está colapsando la civilización patriarcal. A esto llamo un Feedback hermenéutico. Es decir, desde el aquí y ahora, proyecto en el corpus abrahámico: regreso a las raíces, esos cuatro arquetipos y los ilumino de un modo no neutro, sino con el amargo sabor en la boca de haberlos probado, inocentemente, y saber, ahora, que son veneno puro y que, sin embargo, son parte sustancial de mi heredad de la que, por cierto, tampoco quiero renegar.

De más está decir que éste no es un texto científico y mucho menos académico. Es un ensayo: una forma secularizada de midrash que es lo que solemos fatigar los Marranos, desde Montaigne, para zafarnos, en lo posible, de toda servidumbre voluntaria.

 Mi dispositivo de lectura

 Pero antes es preciso que recuerde al lector mi dispositivo de lectura. Se trata del modelo cuántico. Un “átomo” está compuesto por Onda y Partícula, Energía y Masa, Bosón y Fermión … y, a saber, donde una contiene también a su opuesta en dosis diferenciadas: una, hace masa crítica y allí colapsa…momentáneamente. Digamos que Masa es energía densa y Onda masa sutil. Su modus operandi es toroidal; todo se expande y se contrae: es sístole y diástole: palpita, pulsa. Rige el principio de contradicción y complementariedad de Opuestos. Esta Gestalt, paradójica y vibrante, opera a nivel de todo el universo, por tanto también a nivel de lo humano.

Aquí viene el punto en que el Monoteísmo (digamos, generosamente, cinco mil años) se bifurca del Animismo (digamos, tirando pa bajo, ciento cincuenta mil años), al zafarse del Continuo de la naturaleza y buscar la autonomía artificial de lo humano y convirtiendo a la naturaleza en Externalidad. He ahí la sutil y gran Diferencia entre la Indianidad y Occidente, entre el Norte y el Sur, entre monoteístas y animistas.

El disparador principal de este proceso fue la tecnología de Vivir en Ciudades: crear un offshore de la naturaleza. Eso es Sumer, justamente: Ur de Caldea, en el caso de Abraham y Sarah.

Simplifiquémoslo así, por mor de la comprensión.

Digamos: un electrón es igual a onda más partícula. Un orgón es igual a energía libidinal, conjunción: placer, más energía sacrificial, disjunción: displacer. Un hombre es igual a energía masculina (testosterona, animus…) y energía femenina (progesterona, anima…) y, así, infinitamente. Este es el modelo de la realidad y del Animismo; también del Yin y Yang, en el Taoísmo, etc.

Ahora bien, ¿cuál es el punto? Que el Monoteísmo abrahámico va a intentar separar, disociar, ambas magnitudes y privilegiar y absolutizar la función Partícula, las fuerzas de la separación: diabollein: la polaridad hard  y tratar de extirpar la función Onda, las fuerzas de la conjunción, la idolatría: symballein: la polaridad soft.

Pero como ello no se puede (y, aquí, empieza la aberración) va a desarrollar una operación peligrosa, cuyas consecuencias (el Diluvio 2.0 en curso) estamos pagando hoy. Lo que va a hacer es, por un lado, hacia afuera, reprimir y ocultar las energías bosónicas de la conjunción, para que aparezca la ilusión masculina de lo homogéneo y lo único, de donde dimanarán las nociones fundamentalistas de identidad, verdad, no contradicción, etcétera. Y, por el otro lado, hacia adentro, en el interior del Sancta sanctorum, los sacerdotes e iniciados, van a llevar a cabo rituales hierogámicos: conjunción de lo masculino y femenino, en dosis recargadas, y rituales sacrificiales: holocaustos de seres vivos, también en dosis recargadas. Lo prohibido hacia afuera (no matar, no robar, no fornicar…), va a ser la regla, para la elite, hacia adentro (sacrificios humanos, especulación financiera, prostitución sagrada…). Esto implica, desde el punto de vista lógico, activar, hacia afuera: el Principio de identidad y no contradicción y, hacia adentro, activar el Principio contradictorio.

La diferencia amerindia es que, en todo, rige el principio contradictorio y la complementariedad de opuestos: “Tanto lo uno como lo otro” y el Tercero incluido. No han hecho la separación sagrado/profano: “O lo uno o lo otro” y, por tanto, la disipación de energías y no la acumulación, es lo que rige el sistema. Esto último es decisivo para entender la civilización animista. Ahora bien, puesto que relativiza, se torna vulnerable frente al monoteísmo, que no relativiza

La acumulación y concentración es el origen del Poder en Occidente que es religioso, hacia dentro, y político, hacia fuera. Ambos, empero, son una sola y misma cosa. La cortina de humo de la secularización no debe ofuscarnos y despistar. Por ello mismo, el Poder occidental se expresa como poder de dominación masculino: energías fermiónicas. El poder de colaboración: las energías bosónicas femeninas han sido minimizadas.

En cambio, en el modelo amerindio, el equivalente homeomórfico del Poder: Mita, neutraliza ambas energías, al afirmarlas/negarlas, a ambas, contradictoriamente, mediante la tecnología del Tinku en una dimensión no separada del universo: Cha (la energía que viene del cosmos hacia uno) y Qa (la energía que sale de uno hacia el cosmos). No hay lugar para la acumulación; las energías deben fluir, disiparse. El “poder amerindio”: un no-poder político, es un dispositivo de facilitación de las relaciones comunitarias, multidimensionales: con los ayllu-s de los Waka: la memoria tecnológica, de la Sallqa: lo genésico no domesticado, y de los Jaqi: la diarquía básica, modulado ritualmente, y en el que todos deben pasar turno, con su pareja, para servir a la comunidad. No dinero sino prestigio es la recompensa que reciben como pago a sus desvelos.

En este mundo, el del Animismo amerindio, no hay una separación entre sagrado y profano, trascendencia e inmanencia: onda y partícula, sujeto y objeto…; no aplica la noción de dios, por ejemplo y, por tanto, la dosificación de la complementariedad de las energías opuestas, es metabolizable por los actores del ritual; es decir, no se produce un shock (como en el modelo monoteísta, donde el trauma: el impacto, es un objetivo de diseño para el control emocional, social y mental de los fieles), ni una escalada unilateral hasta la Endlösung, por ejemplo, como en el modelo occidental.

El modelo amerindio concreto es el Coito, Tinku, donde refulge lo contradictorio: es imposible saber donde y cuando empiezan y terminan el placer y el dolor y, un detalle importante, este dispositivo se da a cielo abierto y ordena toda la sociedad: desde chacha-warmi=jaqi, pasando por urin-aram=ayllu, hasta wira-qocha=el andrógino de Koricancha. El modelo animista es energético, basado en la Paridad complementaria y no precisa de Templos y Especialistas. Busca la Disipación de las energías; no su Acumulación como el Monoteísmo/Capitalismo; busca la homeostasis del sistema, no la exacerbación de una sola energía. No es patógeno ni tóxico, por diseño. Cataliza y metaboliza, solve et coagula, sístole y diástole… en dosis homeopáticas. Esta es la estructura del Vivir Bien.

El modelo monoteísta, en cambio, es dualista: exotéricamente es lógico, abstracto y va por escrito: busca la univocidad; esotéricamente es energético, agonístico y, a  saber, reloaded sólo para la elite de iniciados y, por tanto, produce psico- y socio-patas, por diseño. Esta es la elite gobernante que domina desde sus Sancta sanctorum-s. Siempre: Templo,  sacerdotes y hieródulas: la Mansión Playboy y, para los demás: televisión. Este design, obviamente, precisa del secreto: Sod, סוֹד, desde el secreto de alcoba, de casting, pasando por el secreto de confesión, los secretos de la Inquisición, hasta el secreto bancario. Siempre: sexo, dinero y sangre, concentrados y en exceso, secretamente guardados, por y para las elites iniciadas.

Resumo, pues, mi dispositivo de lectura.

Para procurar no perderme nada esencial y cuidarme de la unilateralidad de mi civilización, echo mano de las nociones de Paridad y Tetralidad: el 2 y el 4. En el mapa conceptual de la Paridad, recojo el aprendizaje de la física actual: Fotón = onda/partícula. Esta información, proveniente del nivel subatómico, la extiendo y modulo, a nivel de la sociedad humana, como el quantum mito/rito. Todo empieza como un mito: onda: mente: idea y se vuelve real a través del rito: partícula: cuerpo: cosa. Mito/rito son, pues, un quantum conceptual básico para entender el funcionamiento de las sociedades humanas, de un modo integral y complejo.

En el mapa conceptual de la Tetralidad, recojo la herramienta aymara del Pusini o quechua del Tawantin, para construir un quantum mínimo de complejidad, conectividad y coherencia; es decir, de  Integralidad. En este essai, el uso de esta herramienta se manifiesta en la elección de los cuatro arquetipos que propone el relato abrahámico y en los cuatro hervores hermenéuticos que damos al texto.

  1. El Pusini textual

El Pusini es una herramienta milenaria,  en los Andes, para pensar la complejidad. También se conoce en el resto del mundo, desde hace milenios. A medida, empero, que se fue imponiendo la linealidad de la escritura alfabética, el Pusini o Cuadrante o Cuaternio fue cayendo en desuso. Ahora, a medida que vamos saliendo de la unidimensionalidad y queremos pensar integral y complejamente, la herramienta del Cuadrante va a sacando la cabeza en distintos contextos.

El Pusini se basa en quantums conceptuales. Para mayor facilidad, lo voy a graficar en el siguiente cuadrante que se puede leer también como un mapa mental. Las columnas verticales expresan las energías básicas: Onda-Partícula o, como haces, Bosón-Fermión. Las transversales horizontales expresan lo Uno-Par. Añado algunas otras determinaciones para terminar de evocar la herramienta. A modo de ejemplo, escribiré: en los 4 cuadrantes, los usos que le damos al Pusisni, en el Programa Biocultura, desde el punto de vista de la gestión del conocimiento y que orienta mi exégesis de los textos abrahámicos.

Sobre este mapa mental voy a vaciar las historias de Abraham/Sarah. El Pusisni me ayuda a elegir, entre las diversas historias, cuatro eventos significativos, a los que ya he hecho referencia. Asimismo, voy a condensar, en lo posible, los relatos, dentro de los cuadrantes, para facilidad del lector. Sigo la versión Reina Valera, para los textos de Génesis y la versión de Colodenco, para la síntesis de Libro de los Jubileos. En negritas recalco lo digno de ser repensado y sobre lo que desarrollaré, luego, el comentario.

Abraham monoteísta

Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela (…) a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande (…)  Y se fue Abram, (…) Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido (…) Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. (…)  Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda (…) y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová.

Abram, hijo de Téraj, desde niño demostró una peculiar inteligencia. Aprendió a escribir a los dos años y rápidamente percibió la intrascendencia del paganismo y la importancia de las leyes de pureza ritual. Ya adolescente comenzó a polemizar con su padre sobre la inutilidad de adorar a los ídolos y pudo convencerlo sobre la importancia de reconocer a un único Creador. A los 60 años Abram se casa con Sarai y quema la Casa de los Ídolos durante la noche. Su hermano Harán muere carbonizado. Libro de los Jubileos

 

El comprador del sepulcro

Y murió Sarah (…) y vino Abraham a hacer duelo (…). Y se levantó Abraham (…) y habló a los hijos de Het, diciendo: (…) dadme propiedad para sepultura (…) Y respondieron los hijos de Het (…)  Óyenos, (…) en lo mejor de nuestros sepulcros sepulta a tu muerta; ninguno de nosotros te negará su sepulcro, ni te impedirá que entierres tu muerta. Y Abraham (…) habló con ellos, diciendo: Si tenéis voluntad de que yo sepulte mi muerta (…) interceded por mí con Efrón hijo de Zohar, para que me dé la cueva de Macpela (…) que por su justo precio me la dé, para posesión de sepultura en medio de vosotros. (…) y respondió Efrón heteo a Abraham (…): No, señor mío, óyeme: te doy la heredad, y te doy también la cueva que está en ella;(…) Entonces Abraham (…)  respondió a Efrón (…)  diciendo: (…) Yo daré el precio de la heredad; (…) Respondió Efrón (…): Señor mío, escúchame: la tierra vale cuatrocientos siclos de plata; (…) Entonces Abraham pesó el dinero (…)  cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercaderes.  Y quedó (…) la heredad con la cueva que estaba en ella, y todos los árboles que había en la heredad, y en todos sus contornos, como propiedad de Abraham (…).

 El proxeneta de Sarah

Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto (…)  Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto; y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida. Ahora, pues, dí que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya (…). Y aconteció que cuando entró Abram en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era hermosa en gran manera. También la vieron los príncipes de Faraón, y la alabaron delante de él; y fue llevada la mujer a casa de Faraón.(…) E hizo bien a Abram por causa de ella; y él tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos.

De allí partió Abraham a la tierra del Neguev (…)Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec rey de Gerar envió y tomó a Sara. (…) Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham (…), y le devolvió a Sara su mujer.

 

El sacrificador de Isaac

 

(…) Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto (…) Y Abraham se levantó muy de mañana (…) y fue al lugar que Dios le dijo. (…) Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo;(…) Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único

  • Patriarca de la fe monoteísta y extirpador de idolatrías

Referiré la tradición que llegó hasta mí. No sé si llamarla literal, pero es la que, en la infancia, me formateó la imaginación y el ánimo. En cualquier caso es, sintomáticamente, minimalista. Abraham como un beduino que vive y se mueve en el desierto, seguido de una corte de  siervos, criadas, ovejas, asnos, vacas y cabras. Cielos estrellados, silencio sideral, arena y dunas. Nada que distraiga de lo importante: escuchar al Señor y cumplir su voluntad, ciegamente. Sarah ya anciana, como mi abuela paterna; no tentaciones de la carne. Un solo Dios: invisible, todopoderoso, lejano. El desierto como espacio mítico para que emerja la trascendencia y la fe: la verticalidad sin mediaciones. Espiritualidad del desierto es un mitema que escuché en la pubertad; Der Ganz Andere, Erich Przywara, es otro mitema que leí en la juventud; no entendí mucho qué implicaban, pero impactaron en mi ánimo y redondearon un primer imprinting de la fe que heredaba. Nuestro Urvater como el homo viator por excelencia. Yo quise ser como él: un oyente nómada de la Palabra. Primer barniz.

Segunda mano. ¿Cómo se produce, operativamente, el monoteísmo? Separando. He aquí la gran palabra que hay que entender, si no, seguiremos yéndonos por las ramas.

La primera separación es de la parentela: la familia; la separación de las relaciones de consanguineidad, la ruptura de la tribu, el clan, el ayllu, la comunidad, y la emergencia de comunidades electivas basadas en la fe  la amistad, una misión: cualquier cosa, menos la sangre. Para que emerja la ciudad hay que minimizar el ayllu. Para que emerja la comunidad en la fe, hay que minimizar la comunidad de consanguineidad. Para que emerja el ciudadano hay que minimizar al pariente. Hay que romper la Red para que se emancipe el Individuo. El Animismo conservará la red.

La siguiente separación es la de la patria, el terruño; es decir, de la geomancia de los lugares de poder locales, los genios del lugar: nuestras Waka-s. Hay que desconectar de la Madre Tierra para endurecer el corazón y, luego, poder congelar la conciencia y así hacer funcionar la maquinaria desalmada del capitalismo. Hay que romper el cordón umbilical con la Madre Tierra para que aparezca la objetividad, la distancia epistemológica y se desarrolle el positivismo: la mayor operación de ceguera voluntaria que conozco. Hay que romper con la Madre Tierra, para que todo el planeta pueda devenir un único y gran Mercado, anónimo e impersonal, dominado por la mercancía. Ese fue el primer paso de un camino de cuatro mil años.

Tercer movimiento: Abraham planta su tienda, alza un altar e invoca al Dios único. Una sola energía se yergue en el horizonte: la energía fermiónica. Enrico Fermi, a partir de ella, fabricará la primera bomba atómica. De este tipo de energía estamos hablando, cuando hablamos del Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Abraham sale hacia el futuro y la libertad. Esta ilusión, ¡ay!, me sigue conmoviendo.

Separar y salir. Energías agresivas y centrífugas. Sin estos dos gestos no hay Occidente. Separar-juntar, salir-entrar. Complementariedad de energías fermiónicas y bosónicas, centrípetas y centrifigas. Esta operación contradictoria es el modus operandi de la Indianidad.

Tercer brochazo de este palimpsesto: la extirpación de idolatrías. Juntemos las palabras mayores del primer tramo: inteligencia, escribir, pureza ritual. Las palabras del segundo tramo son: polémica y violencia: quema la Casa de los ídolos y muerte de su hermano Harán. Todo esto desemboca en la percepción de la intrascendencia de la idolatría y la importancia de reconocer un solo Dios.

Voy a tomar el atajo fulminante de las etimologías para resaltar, simplistamente, lo que me importa que ustedes reparen: los resaltaré con negritas.

Inteligencia proviene de la palabra latina intelligentsia y está compuesta por el prefijo inter: entre; el verbo legere: separar, escoger, leer; el sufijo –nt que indica agencia y el sufijo –ia que indica cualidad. La palabra latina legere también alude a sacrilegio y a sortilegio y se asocia con la raíz indoeuropea leg que significa acumular; obviamente también significa leer. Así, pues, inteligente indicaría la cualidad del que sabe separar (sacri-legio), escoger (sorti-legio), acumular (capitalizarse) y moverse entre líneas: colegir de un lado y otro. Energías fermiónicas.

Escribir proviene del latín scribere que, a su vez, proviene del indoeuropeo skreibh, emparentado con el griego skarifáomai que significan: rayar un contorno, delimitar un espacio; más abstractamente, menta a grabar en piedra u otro material: in-scribir; ya estamos en el terreno de la escritura, propiamente dicha. Las primeras inscripciones graficaron el sexo: falos, anos y vaginas; y la muerte (como los grafitis de hoy, por cierto). El writanam sajón, de donde proviene write, añade a rayar, el matiz de desgarrar, romper que, a su vez, está emparentado con el germánico reissen: rasgar. Como que el escribir rasgara, rompiera, rayara, delimitara. Un aura de violencia no le es ajena. En castellano decimos: “La letra con sangre entra”. Energías fermiónicas.

Pureza está conformada por el vocablo latino purus y el sufijo –eza que menta cualidad. Puro, pues, es todo aquello que está exento y libre de toda mezcla (racial, por ejemplo: “Pureza de sangre”, lo que trae consigo las nociones de discriminación, segregación, esclavitud…) o que excluye: condiciones (do ut des, por ejemplo), excepciones (exige homogeneidad) o restricciones (las interdicciones propiamente dichas: la Ley: no fornicar, por ejemplo). En nuestro contexto, pureza tiene que ver con sexualidad y, a saber, desde un punto de vista patriarcal: pura/o es la mujer y/o el varón que no han tenido relaciones sexuales. Como esta pretensión: la pureza sexual, es anti natural (es cultural), su postulación (digamos el celibato), al violentar la lógica de lo viviente, va a crear,  ex nihilo, un desbalance energético, impresionante, a favor de las energías fermiónicas masculinas, con el consiguiente desequilibrio, emocional y pulsional, de todo el sistema.

Polémica proviene del griego polemos que, a su vez, deriva del verbo pelenizein que significa sacudir, golpear, pegar: digamos: guerra; en latín se dice bellum; el sufijo ico/ica significa perteneciente a; es decir, todo aquello que tiene que ver con la guerra. Heráclito interpreta Polemos como el principio de separación: lo que divide o aleja. Heidegger lo va a traducir por Auseinandersetzung. En castellano asume el sentido de guerra, sí, pero mediante palabras; la traducción latina se utiliza más bien para referirse a las armas: lo bélico, propiamente dicho. Otra vez, energías fermiónicas.

Violencia proviene de vis que significa fuerza y olentus: el que actúa con abundancia de fuerza. Del radical vi proviene vir: varón y virtus: hombría; verbalizado produce violare: violar. Energías fermiónicas.

Pareciera que no hay donde perderse.

Cuarta cala de lectura. El Libro de los Jubileos me sugiere los siguientes tractos semánticos:

Uno: escritura-intrascendencia del paganismo-abstinencia sexual

Dos: polémica-ídolos-un solo dios

Y un desemboque de lo anterior: quema de la Casa de los Ídolos: destrucción material y, como efecto de ello, el proyecto de instauración de un solo modelo global: “Cuenta las estrellas, si las puedes contar. Así será tu descendencia”: Gen 15:5.

Seguiré con mi modelo de quantums conceptuales. Tenemos que pensar escritura ligada a oralidad: No hay monoteísmo sin escritura, ni animismo sin oralidad. La escritura congela la experiencia de la realidad; es una tecnología para suscitar lo constante, lo que no cambia, lo que dura y permanece. Sin este gesto, no es pensable el Estado y las instituciones. La oralidad animista es heracleiteana: todo fluye; es una tecnología para recordar la impermanencia de la realidad. Sin ese gesto no hay ayllu, ni mita, ni ayni, ni tinku.

¿Cuál es la relación con el quantum abstinencia sexual /libido? Pues que, para aprender la escritura, la lectura y el comentario, en primer lugar, se tiene que crear un espacio separado de la naturaleza: la escuela: una yeshivá, una madrasa  coránica, etc. y, desde muy tierna edad, ser domado a estar quieto y masajear el lóbulo cerebral izquierdo al activar los conos de la retina en el ejercicio de la lectura. En ese tiempo-espacio, la libido es congelada, por diseño. No se puede estudiar y corretear chicas, al mismo tiempo. El aprovechamiento se resiente. No hay monoteísmo sin circuncisión.

Y ¿qué tiene que ver todo esto con la intrascendencia del paganismo y la trascendencia del monoteísmo? Conociendo el animismo amerindio, percibo mala fe o falta de inteligencia (que no creo) en simplificar el “otro” sistema como el trapicheo de una parafernalia de objetos bizarros por retrasados mentales, y contraponerlos a la abstracción de la ley y, concretamente, de los preceptos de pureza ritual. Todo esto me suena a construir, ex professo, un golem para luego destruirlo, con buenas razones. Lo que hay, en realidad, es una apuesta por valorar la abstracción y desvalorar lo concreto, enfatizar la trascendencia y atenuar la inmanencia, magnificar lo invisible: el oír, y minimizar lo visible: la imagen.

El error estuvo en dicotomizar y, luego, satanizar la polaridad animista, femenina, hacia fuera y, hacia adentro, recuperarla, tóxicamente, al punto de tornarla en violencia químicamente pura.

Del Animismo hay que aprender a separar y, enseguida, a juntar: la Paridad: sístole y diástole: inspirar y expirar. Sólo Diástole: la apuesta exotérica monoteísta, no puede sino producir hybris, hacia afuera, y muerte, hacia adentro: desde donde, por cierto, se teledirige (la “mano invisible”)  ahora, el mundo entero: las hierogamias sacrificiales del capitalismo molojiano: la Guerra.

El segundo caito es: polémica-ídolos-un solo dios. Los quantum-s que nos atingirían son: polémica y búsqueda de consenso; el uno y el par y –digamos– un soporte o múltiples soportes para la emergencia del sentido.

La energía que moviliza el aprendizaje de la escritura-lectura-comentario-disputa es de índole beligerante. En la tradición sefardí, no se estudia solo; se precisa de un compañero para aprender las artes de la dialéctica; es como el box, pero con abstracciones. Se discute, polemiza: argumenta y, a saber, racionalmente. Para ganar, hay que haber aprendido antes los silogismos, la distinción y saber que el que se contradice, pierde; hay que llevar al contrincante a la contradicción, para ganarle y hacer brillar el principio de identidad. Eso produce un gran placer intelectual; la derrota del otro produce placer; no pena. La compasión no es una virtud teológica; es animista. No es casualidad, por tanto, que la universidad (Abelardo: la Sorbona: el nominalismo) y las cruzadas (San Bernardo: el Cister y San Luis Rey de Francia) sean también un quantum conceptual. Las batallas se libran, primero, teóricamente. Realmente, Adonai Sebaot, Señor de los ejércitos, es nuestro dios. Energías fermiónicas.

El modelo amerindio es diametralmente opuesto. La comunidad se reúne en círculo; se empieza a pijchar Coca para sintonizar en una dimensión superior: digamos la noosfera. El jilakata y su pareja: la mama talla, piden licencia, permiso, a los ancestros y a los seres tutelares del lugar para iniciar las rondas de conversación; se liba, ceremonialmente. Coca y alcohol empiezan a aceitar la circulación de las energías. Después de este introito, matizado de humor y benevolencia, alguien plantea una situación que atañe a la comunidad y la argumenta y razona; luego, el siguiente, repite las palabras del anterior y le añade un matiz, una diferencia, una crítica, un aporte: lo que sea; a continuación el siguiente, repite la misma pauta, reelaborando todas las palabras anteriores, tratando de ofrecer una primera síntesis que incluya todas las opiniones vertidas hasta entonces, más las suyas; el siguiente repetirá todo lo dicho hasta ese momento y añadirá asimismo lo suyo; y, así, hasta que todos se hayan pronunciado y brote un consenso con el que todos estén de acuerdo. En ese momento termina la conversación comunitaria. No hay ganadores ni perdedores, por diseño. Ese ritual, que ha permitido que fluyan las palabras y emociones de la comunidad, puede durar hasta el amanecer; hasta que haga falta. La  Coca quita el sueño y el hambre y aguza la mente. No buscan la verdad; buscan el consenso y la cohesión: energías bosónicas.

¿Se va entendiendo la diferencia entre monoteísmo y animismo?

Un soporte y múltiples soportes para que nazca el sentido, el significado, la emoción. Este es nuestro otro quantum conceptual. Respecto de los ídolos (desde una lectura andina, pero, sospecho, no muy distinta en otros espacios y tiempos) los monoteístas partimos, inconscientemente, de una presunción de estupidez; el otro es un imbécil, a priori; ya lo dijo nuestro padre Abraham. Sus saberes y tecnologías son intrascendentes. El saber que vale es trascendente, está en las estrellas: la astrología y, sobre todo, dura, permanece, está inscrito en tablillas. Se está construyendo un Laser.

Ahora bien, hay que decir que lo que los monoteístas interpretan como ídolos, en realidad, son soportes, bien sea líticos, cerámicos, textiles, cinéticos, de información; la misma orografía del paisaje y todas sus artes rituales y festivos, que son de una plasticidad y expresividad muy compleja, codifican y transmiten información. No son “dioses”. Hay que ser un poco retrasado mental para interpretarlo así. La naturaleza es un libro.

 Ahora bien, Abraham y Sarah, en realidad, ya son urbanos; no son paganos: habitantes del campo, rústicos. Ur tiene murallas, templos, calles, plazas, mercados y toda la picaresca que ello implica. Sumer inventa la escritura cuneiforme. Se va aprendiendo a congelar un punto de vista, para que dure. Ahora bien, desde antiguo, la escritura no es la única tecnología para codificar y transmitir información. La semiología y la semiótica nos permiten, recientemente, una nueva mirada sobre la así llamada idolatría, como soporte de información no sólo simbólica.

En cuanto al Uno y al Par. Este es el quantum; no el Uno y los Muchos. La patriarquía monoteísta, exotéricamente, levanta el estandarte del Uno y, esotéricamente, maneja la Dualidad maniquea como un conocimiento sólo para iniciados. Y, a saber, hasta donde yo sé, de dos modos: uno más bien privado: soft sex: erotismo místico, que practican intelectuales de elite que, a partir de la edad media, se les va a llamar  qabbalistas, místicos, sufíes y otra, que proviene de Sumer y Egipto, que llamaremos templaria: hard sex: prostitución sagrada, rituales hierogámicos, ceremonias sacrificiales, que practican reyes-presidentes, reinas-primeras damas/modelos presidenciales, sumos sacerdotes y sumas sacerdotisas-tecnócratas del FMI-BM, hieródulas-popstars, eunucos, rokstars. El tándem Abraham-Sarah (la Sarah joven, gallarda y hermosa) pertenecía a esta elite, como sugieren sus correrías y estancias en los palacios de Faraón o los templos de Abimelec.

Desde el punto de vista animista, la Paridad es la piedra axial del sistema, como Onda-Partícula en la física. Veamos. La pareja humana es la unidad mínima de sentido en el Animismo amerindio; es el cogollo del microcosmos. El mundo social y natural e incluso el universo simbólico se entienden, luego, como una ampliación a escalas cada vez mayores de este modelo binario básico, de opuestos simbólicamente sexuados. Se trata, en realidad, de una holoarquía de Toroides: toroides dentro de toroides. Entre varón y mujer se establece una dialéctica de oposición complementaria. Por una parte, ambos cooperan entre sí y conforman la unidad social, económica, política y ritual básica de la organización andina. Por otro lado, aunque se trata de una unidad bien definida, la pareja humana está constituida por dos individuos distintos y diametralmente opuestos en su polaridad sexual y en sus atributos. Dos contrarios potencialmente antagónicos que, sin embargo, se complementan en virtud a su oposición recíprocamente inversa: cada uno de ellos posee exactamente lo que le hace falta al otro y la complementariedad de ambos constituye el todo. La oposición dual es, por tanto, un requisito para la reciprocidad complementaria en que se funda la unidad familiar. Ahora bien, ¿cómo une el paradigma la paridad y complementa la oposición? La misma naturaleza bipolar de la pareja sugiere la respuesta: la cópula: la momentánea comunión en que macho y hembra disuelven sus límites individuales, armonizan sus antagonismos y conjuncionan sus disparidades para fusionarse en una estrecha unidad contradictoria. Nunca el varón es tan plenamente masculino ni la mujer tan plenamente femenina como en ese momento culminante de completa unidad. Justamente,  cuando la contradicción entre los sexos se exacerba al máximo es cuando se alcanza la completud.

Todo lo dicho, hasta ahora, desemboca en la quema, por Abraham, de la Casa de los Ídolos y la muerte de su hermano Haran; en otro episodio: casi tampoco se salva su hijo. Fuego, destrucción y muerte: energías fermiónicas.

La destrucción de ídolos pone en escena el conflicto entre la ciudad y el campo (si se quiere, ahora, entre el primer y el tercer mundo) y pone de manifiesto la primacía de las energías fermiónicas urbanas frente a las energías bosónicas  paganas: rurales. La meta, en cualquier caso, es la urbanización del mundo: die Entzauberung der Welt, Max Weber. Estamos cerca de ello, incluso en Bolivia.

Yendo, empero, más allá de lo anecdótico, folclórico  y etnológico ¿de qué se trata, en realidad? Avanzo la siguiente sospecha. Los “ídolos” destruidos  y a destruir son, en realidad, las tecnologías simbólicas que manejan energías sutiles: software: programación neuro-ritual, en el continuum de la naturaleza. Es el Continuum hombre-naturaleza (el deus sive natura, la natura naturans: Bento Spinoza) lo que quiere destruir el monoteísmo para hacerse un lugar en la Historia: el Tiempo ya desgajado del Espacio. La metodología para llevar a cabo este propósito fue la Destrucción de Ídolos, en tiempos del Patriarca Abraham,  o la Extirpación de Idolatrías, cuando, en los Andes, se inicia la Modernidad o la generalidad de las políticas actuales de Ayuda al Desarrollo.

La destrucción de idolatrías busca, pues, romper las relaciones simbióticas del hombre con su entorno cosmoteándrico, Panikkar: des-enraizarlo para terminar de convertirlo en fiel y en ciudadano. La destrucción de idolatrías busca anular la pareja: el jaqi, para instaurar el individuo y, luego, la persona: la máscara social: πρόσωπον en el juego de roles de la democracia y el estado de derecho, dirigido desde la cúpula de la pirámide por el Gran Kharisiri. Busca, en realidad, hacer desaparecer la polaridad sexual para avanzar hacia una trans difuminación genérica de las polaridades. Digamos: de lo transgénico (semillas, revolución verde, Monsanto) hasta lo transgénero (design, fashion: queer).

Ahora bien, como hubiera dicho Lutero, ich stehe hier auf el modelo cuántico de la polaridad complementaria y tercero incluido, que los kallawayas de Amarete, por ejemplo, han desarrollado ejemplarmente con su visión de los Diez Géneros.

¿En qué ha devenido, por ventura, el único dios de nuestro patriarca Abraham?  En una pirámide de poder sacrificial, aceitada hierogámicamente y que se expresa como dominación paradójica, basada en la propaganda y el marketing político. Ahora bien, el mundo exotérico está construido sobre el principio de identidad, no contradicción y tercero excluido pero, el esotérico: el que manda, opera según el principio contradictorio, de complementariedad y tercero incluido. El secreto perverso del monoteísmo (conocido por los iniciados) es el doble juego, el doble rasero, el albur.  El modelo animista, en cambio, como el de la física, no recurre al doble juego. Es de paridad antagónica que co-implica sus opuestos en su interior, como el Yin Yang taoísta, pero complementaria y en el Continuum del cosmos, ergo metabolizable en dosis homeopáticas.

En Google he encontrado la siguiente pirámide que resume lo más relevante, de modo fijo, de lo que venimos hablando. La realidad, en cambio, es móvil, fluida. Por eso hay que tomarla con pinzas. Pero, he aquí que dar una idea, la da.

El diagrama animista andino, en cambio, tiene el siguiente corte: está compuesto por dos energías: urin/partícula y aran/onda que se encuentran: thinku, en un espacio central: taypi, en el que se produce el ritual hierogámico: ayni, que da a luz el Tercero incluido de la relación complementaria: jaqi.

Pienso que estos diagramas grafican bastante bien la diferencia entre Monoteísmo y Animismo.

Explicitemos la primera Paradoja, a modo de Lección aprendida.

Pari pasu se construye la Fe en un solo Dios: ch´ulla: sin pareja, abstracto, invisible, todopoderoso, omnisciente, que todo lo ve: la nueva programación simbólica, se continua, pero en secreto y en principio sólo por las castas sacerdotales, la vieja programación templaria, ya urbana, de Sumer, especializada en la Experiencia ritual y sacrificial del manejo de las energías fermiónicas, separadas ya de la naturaleza y de la sociedad.

He aquí la semilla que, ahora, es un árbol frondoso en la nueva Tierra Prometida de la anfictionía americana.

Comprador del sepulcro de Mejpala

 Una interpretación literal diría que, muerta Sarah, Abraham le compra una sepultura y la entierra en la cueva de Mejpala con sus mejores galas. “Avraham sepultó a Sarah con pompa como observado en los entierros de reyes, y ella fue sepultada en muy finos y bellos atuendos”: Sefer HaYashar.

Una segunda cala de lectura se fijaría (véase el Cuadrante textual) en las palabras más resaltantes: propiedad, posesión, precio, don. Aquí van saliendo los significantes mayores de la Economía. Sostengo, en efecto, que en este relato mítico (y no a partir del relato de Adam Smith) saca sus garritas más características la energía fermiónica de la Economía: el capitalismo, y se hace a un lado a la otra energía: la bosónica: la lógica del don. Este imprinting de origen nos sigue estorbando, intelectualmente, hasta el día de hoy, para poder encontrar una salida al actual impasse de civilización: la hegemonía de una sola energía en la comprensión de la Economía.

Mi quantum conceptual es: Economía = Capitalismo/partícula + Reciprocidad/onda

Para que mi suave lector conozca versiones menos afeitadas, retomo, condensado al punto y en negritas, el Sefer HaYashar, capítulo 24: 1-16

(…) Avraham se levantó delante de su esposa muerta para buscar un lugar de sepultura (…) y él fue y habló con los hijos de Het (…) diciendo: (…) denme posesión de un lugar de sepultura en su tierra (…) 3 Y los hijos de Het dijeron a Avraham: He aquí, esta tierra está delante de ti, en el mejor de nuestras sepulturas sepulta a tu muerta, (…). 4 Y Avraham dijo (…) yo la compraré de Efrón por lo que él desee por ella. 5 Y (…) Efron dijo a Avraham: He aquí, todo lo que tú requieras de tu sirviente será hecho; y Avraham dijo: No, pero yo compraré la cueva y el campo que tienes por valor, para que pueda ser mi posesión para lugar de sepultura para siempre. (…) Sólo a precio completo te lo compraría de tu mano, y de la mano de aquellos que entran por la puerta de la ciudad, y de la mano de tu zera para siempre. (…) y Avraham pesó para Efron 400 shekels de plata (…) y Avraham escribió esta transacción, y él la escribió y testificaron a ella 4 testigos. (…). Avraham tomó el libro de compra y lo puso en sus tesoros, y estas son las palabras que Avraham escribió en el libro, a saber; 10 Que la cueva y el campo que Avraham compró de Efron el Hitti, y de su zera, y de aquellos que entran en la ciudad, y de su zera para siempre, han de ser una compra de Avraham (…) para posesión de lugar de sepultura para siempre , y él puso el sello en ello y lo testificó con testigos. 11 Y el campo con la cueva que estaba dentro de ello fueron asegurados para Avraham (…) 12 Y después de esto Avraham sepultó a su esposa Sarah allí, y ese lugar y todos sus límites fueron de Avraham y su zera por posesión para sepultura. 13 Y Avraham sepultó a Sarah con pompa como observado en los entierros de reyes, y ella fue sepultada en muy finos y bellos atuendos. 14 Y a su ataúd estaban Shem, sus hijos Ever y Avimelej, junto con Anar, Ashjol y Mamre, y todos los grandiosos de la tierra siguieron su ataúd. (…)

Para resaltar más aún las palabras seminales, sin las cuales no hay Capitalismo, voy a vaciarlas en un cuadro, a dos columnas: una para el Capitalismo y la otra para la Reciprocidad, y resaltaré en negritas cursiva el siguiente holón de significación.

Posesión de la tierraEsta tierra está delante de ti: úsala: usufructúala: te la donamos
Yo la compraré
No, pero yo compraré la cueva y el campo
Valor
Posesión para siempre
Precio completo
Los que entran por la Puerta de la ciudad
Pesó 400 shekels de plata
Escribió la transacción
Testificaron 4 testigos
Libro de Compra
Puso el Sello
Cueva y campo fueron asegurados para A.
Ese lugar y sus límites fueron a A.

Antes de leer, brevemente, ambas columnas, es preciso que defina las dos energías de la Economía, desde un punto de vista cuántico.

La energía fermiónica, capitalista, se genera por el deseo de los individuos de satisfacer sus necesidades y deseos privados. Busca el interés individual e implica la propiedad privada que conduce a la competencia, a la acumulación, a la expropiación de los medios de producción y vida de los más débiles. Su identidad excluye la diferencia de los otros; es decir, busca homogeneizar al otro a su imagen y semejanza. Reflejo del monoteísmo en la economía.

La energía bosónica, la reciprocidad, se genera a partir de la necesidad del otro, por el bien común, entendido no como la suma de bienes individuales, sino como el ser comunitario mismo, ese Tercer Incluido e indivisible que no es reductible a la suma de las partes y que no  puede ser propiedad de nadie. Una estructura de reciprocidad prohíbe el nacimiento de toda privatización, impide la acumulación y la explotación. Su identidad incluye la diferencia del otro. Reflejo del animismo en la economía.

Dicho con otras palabras: nos las habemos con un holón-toroide más general que el holón que acabamos de ver en el primer Cuadrante: monoteísmo (capitalismo) y destrucción de idolatrías (animismo).

El contexto de este Cuadrante hermenéutico es el del forastero que busca asentarse en la tierra y, a saber, con todas las seguridades del caso; tecnologías que trae de Sumer. Recuérdese el Código de Ur-Nammu, además del de Amurabi.

La obsesión del patriarca es la Posesión de la tierra y, a saber, para siempre, si posible fuere. En este episodio se está prestidigitando la noción de Propiedad, que sólo puede ser privada y, a saber, con pretensiones de eternidad: para siempre; de aquí se descuelga la noción de herencia, heredad, seguridad jurídica.

Para no caer en la creencia que ésto sea algo universal, refiero el modelo animista andino: en lugar de propiedad, conoce el concepto de Usufructo de la tierra: en su momento, el ayllu dota de tierra a la pareja recién casada para que la haga productiva y entre en la lógica del don ampliado de la comunidad; a su muerte, la tierra retorna al ayllu y vuelve a ser dotada a nuevas parejas.

Frente a una visión animista de la Impermanencia de la realidad, va haciendo su aparición la idea patriarcal de que deben haber cosas que duran y permanecen para siempre. Notemos cómo se va  distorsionando y congelando  la experiencia viva, rítmica, de la realidad, basada en sístole y diástole: lo viviente se expande y se contrae, inspira y expira: conjunción-disjunción. Se va insinuando un modelo inerte, plano, unidimensional, no contradictorio de la realidad, sin el cual el Capitalismo: la mercantilización, no puede funcionar, a no ser fetichistamente.

La noción de Posesión es vehiculizada por la noción de Compra que se opone frontalmente a la de Don. El patriarca la tiene bien clara: no quiere don; no quiere entrar en relaciones con sus vecinos, pues el don llama al contra don y de allí emerge la sociabilidad y los valores humanos. El principio de relacionalidad rige el Animismo y la lógica del don. El dios único del Monoteísmo, en cambio, sólo puede existir si se rompen las relaciones de reciprocidad interhumanas y se yergue una sola relación bilateral vertical con un ente abstracto con pretensiones de equivalente general para toda transacción. Es enfático y muy significativo el dictum abrahámico “No; yo compraré la cueva y el campo”. No quiero deberles nada; no quiero confraternizar; no quiero mantener relaciones porque ello conlleva invertir mucho tiempo en cultivar los vínculos: regalos. Este imprinting es muy fuerte.

La siguiente gran palabra que sale es Valor. Como verbo proviene de valere: ser fuerte y, como sustantivo, de valor, que significa fuerza, pero también salud, robustez, resistencia, solidez; asimismo influencia y hasta eficacia. Energía fermiónica, como vemos. De este primer significado latino, derivan los significados de utilidad o aptitud e importancia de una cosa, acción o palabra; también la cualidad del ánimo que mueve a acometer resueltamente grandes empresas; por tanto, actividad, eficacia para producir efectos. Conviene retener este campo semántico que es el que despliega el capitalismo, a diferencia de la reciprocidad; esta es su salsa. Hablando de Valor, no podemos obviar la genialidad de Marx que se dió cuenta que, en la economía capitalista, la realidad del valor está velada, por diseño, para que pase desapercibido el producto de la fuerza de trabajo y el valor se atribuya a los objetos en sí mismos. El valor de cambio disimula una relación social, en la que el trabajo humano es explotado bajo la forma de trabajo asalariado.

A Compra, Valor le sigue ahora el concepto de Precio. Se va insinuando el sistema capitalista. Algo que, para el Animismo de la reciprocidad, no puede tener precio: como la tumba de un ser querido, el diseño capitalista, lo exige, si no, no funciona el sistema. El ideal es que todo tenga precio, sea monetizable, para minimizar el regateo: las relaciones, y optimizar el beneficio. Pari pasu, el Ego se va consolidando.

Los Precios son generalmente medidos en unidades monetarias. En el desarrollo de la economía ha habido un debate acerca de la relación entre Precio y Valor. Originalmente, se consideraba que el precio dependía directamente del valor, entendido como la cantidad de trabajo encapsulada en la producción de una mercancía dada. Posteriormente, se concibió que el precio dependía de la utilidad que cada individuo asigna al bien o servicio en cuestión. Otra teoría es que el precio se determina en relación a un paquete de productos o mercancías básicas que son fundamentales para la producción de bienes de todo tipo. Dado que la relación entre Valor  y Precios constituyen la base de la Ganancia, analizar esta relación permite diseñar estrategia de precios para optimizar los beneficios. “Pesó 400 shekels de plata”: apareció el Dinero.

“Los que entran por la puerta de la ciudad” se refiere ya a un mercado cambiario, clientela, a una Banca propiamente dicha, en funcionamiento. Significa también que Ciudad, Mercado, Banca … son nociones que van juntas, del mismo modo que Campo, Qhathu, Feria, Fiesta, Ayni, Minka …también van juntas. Es estratégico, para todos los altermundistas, conocer las energías bosónicas de la Economía, si quieren, de verdad, que “Otro mundo sea posible”. Lo diré rápido: hay que relativizar el Monoteísmo. Economía capitalista es teología condensada, como Economía de reciprocidad es animismo puro.

Yo pensaba que las Aseguradoras eran cosa reciente. No. Abraham ya las inventó: “Cueva y campo fueron aseguradas por Avraham”. La yapa: los límites del campo: también tuvo cuidado de asegurarlas. Realmente: nuestro Patriarca no dió puntada sin hilo.

El Capitalismo, pues, exige lo que, ahora, llamamos Estado democrático de Derecho. Sus requisitos principales son: la escritura: “escribió la transacción”. En la Reciprocidad basta la Palabra ofrecida ritualmente. Esa escritura tiene que estar refrendada por testigos. Confianza en la abstracción y desconfianza del concreto. En el Animismo, el cosmos es “testigo”. Aparece el Libro de Compra de nuestro patriarca. “Puso el sello”. Toda esta incipiente parafernalia es lo que, ahora, se llama Seguridad jurídica. Sobre ello se van a desarrollar los otros Poderes del Estado que están diseñados para proteger das Kapital. La democracia, a través de las elecciones y el sistema de partidos, sirve para alimentar la ilusión y la avaricia de que todos pueden llegar a meter la mano en el bote, si transan bien El Estado es ancillae del Capital del mismo modo cómo el Ayllu genera Ayni. Estos son los patterns, si queremos agarrar el toro por las astas.

La siguiente cala de lectura tiene que ver con lo que rehúsa Abraham: el don y el gran silencio que reina en Occidente a su respecto. Es el Tabú por antonomasia: mucho más fuerte que el dinero, el sexo y la muerte, sobre los que, finalmente, chimenta la prensa amarilla.

La teoría de la reciprocidad convoca tres postulados para entender la lógica del don: el Principio de Antagonismo de la lógica dinámica de lo contradictorio, que permite interpretar la conciencia de sí como la resultante de la interacción de conciencias elementales conjuntas a las energías física y biológica de la naturaleza. El Principio de lo Contradictorio, que afirma que “lo que es contradictorio en sí” se revela por la afectividad. El Principio de Reciprocidad, en el origen de la génesis de una conciencia común a los socios de la reciprocidad.

Describe: las estructuras elementales de la reciprocidad como matrices de valores éticos distintos; las formas de la reciprocidad como matrices de imaginarios específicos: el imaginario del prestigio por la reciprocidad positiva, el imaginario del honor por la reciprocidad negativa.

Los tres niveles de actualización de la reciprocidad (real, imaginario y simbólico), asociados en la función simbólica; la Lógica dinámica de lo contradictorio, que permite la comprensión: de las estructuras y sistemas de reciprocidad, del desarrollo dialéctico de las formas de reciprocidad, de las interacciones de los tres niveles de la reciprocidad. Soy consciente que lo dicho suena a chino, si se quiere entender científicamente el Ayni. El otro modo, más fácil, es practicándolo…

Finalmente, una cuarta cala de lectura tendría que ver con lo no dicho al respecto o, por lo menos, siempre sotto voce: que la primera acumulación de Capital proviene de la explotación sexual de la mujer: la prostitución sagrada en los templos patriarcales de Sumer y sus áreas de influencia. Los 400 shekels o ciclos de plata, con los que Abraham compró la cueva de Mejpala, los proveyeron Faraón y Abimelec, como nos informa la misma escritura.

Abraham se apropia, igualmente, de los bosques que rodean la cueva de Mejpala, símbolos de la fertilidad natural del ecosistema, que también interviene. Como sabemos por el mito de Gilgamesch y Enkidú, a la sazón los bosques proveían la madera para la construcción de la ciudad y, en especial, de los templos. Como ya se habrá podido dar cuenta mi atento lector: he aquí el origen del Extractivismo capitalista que llega hasta el día de hoy. La extracción animista es ritual: se pide licencia al Dueño del recurso y se saca sólo lo necesario.

Asimismo, el Sumo Sacerdote Abraham se apropia del culto ctónico matriarcal local, vinculado a la Cueva de Mejpala: metáfora del útero y matriz femenina, para enterrar en ella a la Suma Sacerdotisa de los rituales hierogámicos de prostitución sagrada, originarios de Sumer. Se percibe, nomás, una disonancia difícil de precisar. La costumbre cristiana de erigir templos, ermitas o capillas donde antes había wak´a-s animistas, también la podemos fechar con Abraham, en Mejpala.

Y, por fin, el otro gran aprendizaje es que el Dinero lo puede comprar todo. La lógica bosónica del Don es vulnerable ante la energía fermiónica del Dinero. Hasta, ahora, el dinero doblega al don; no le vence, pero le reprime, efectivamente, hacia afuera de la comunidad.

La segunda paradoja tiene que ver con la Economía.

Abraham rechaza radicalmente la Reciprocidad positiva: el Ayni, la lógica del don: dar-recibir-devolver: la crecida del don, de donde dimanan los valores humanos comunitarios, para poner la semilla de la Reciprocidad negativa: el Capitalismo: la compra, la propiedad privada y la seguridad jurídica individuales y, en lontananza: la deuda y el Estado de derecho, basados en la abstracción de Ley (que siempre es la Ley de Moisés). El corazón de la Reciprocidad negativa es la Deuda producida por la creación de Dinero ex nihilo que, dada en crédito, esclaviza, intangiblemente, a una humanidad crédula. En el decurso de esta historia, la Reciprocidad positiva: charitas et gratia, fue refugiada en la religión, pero de modo sublimado, en tanto que, en el ámbito de lo profano, campea, inmisericorde, el Capitalismo que, ahora, llega a su final: pura especulación financiera (¿Bitcoin?) sin cable alguno a tierra: oro, metales, petróleo.

La fe de Abraham en un Dios abstracto, convertida en Dinero Fiat, fiducia, crédito, llega a su culminación. Se cierra el círculo; un círculo teológico.

“Acompañante” de Sarah

 Una primera lectura literal, ingenua es, por ejemplo, la que recibí de niño. Una pareja de beduinos, ya ancianos, como mis abuelos, recorrían el desierto en busca de una tierra donde asentarse. En esas travesías, siempre peligrosas, una vez llegaron hasta Egipto donde el peligro, esta vez, era el mismísimo Faraón. Por la historia de José ya sabía que los egipcios eran libidinosos y una tentación para nosotros pero, con la ayuda de Dio, siempre salíamos airosos. De este modo, el quid de la narración: la prostitución de Sarah por Abraham, me pasó una octava más arriba, así como el precio y la ganancia de la operación: ni me percaté. En sus múltiples travesías por el desierto, también se toparon con Abimelec y se volvió a repetir la misma historia.

Ahora, reparo cómo la hermenéutica familiar tuvo el inmenso talento de des-erotizar y des-sexualizar la transmisión de la Torah que me llena de asombro y admiración.

Un segundo nivel de interpretación podría ser el que ofrece Daniel Colodenco en su texto: Las matriarcas deseables y los patriarcas temerosos. Tres historias recurrentes en el Génesis. Lo interesante de su texto es que recoge todas las interpretaciones rabínicas y talmúdicas e incluso profanas, como la de Flavio Josefo: todas pudibundas, que tratan de encontrar, super imaginativamente, cinco patas al gato. Nunca mejor el dictum  de que “el que mucho explica, mucho se complica”. La salida simpática de Colodenco es reafirmar la convicción sefardí de que “nuestras mujeres son muy bellas y, por tanto, codiciadas” y, ahí, se difumina, jocosamente, este tipo de lectura. El que califique de temerosos a nuestros patriarcas, me llena de asombro. Si hubiese sido así, no hubieran durado quince días en el desierto. Se les puede tildar de todo, menos de que hubieran sido timoratos.

No encuentro un equivalente homeomórfico animista para contraponer a esta lectura monoteísta. Sólo decir que su esquema no es antropocéntrico, sino cosmológico.

Una tercera cala de lectura bien podría ser la siguiente: Robert Graves  sugiere que Sarah, Rebeca, Raquel, Ana… serían sacerdotisas naditum o naditu; figuras a medio camino entre la prostituta de élite y la cortesana, de origen babilónico. Similar a la hieródula o heteira griega. Como podríamos colegir, se trataría de un relicto matriarcal, no sometido por tanto al orden patriarcal, que sobrevivía en los templos y estas doñitas estaban vinculadas a los linajes de la élite. Algunas se podían casar y, probablemente tenían hijos no declarados que pasaban a engrosar las filas de los servidores del templo, o “niños sagrados” de los linajes de poder.

Graves nos informa que Sarah alude a la diosa Sharit o Sharayat, también conocida como Anat, Ana o Asherah, emparentada con la egipcia Isis. Sería, en todo caso, una diosa de la fertilidad, caracterizada por una gran belleza. En efecto, el Génesis Apócrifo nos habla de la belleza de Sarah en el tono de una diosa de la fertilidad o de una alta sacerdotisa, de las que, en los templos, practicaban rituales de prostitución sagrada, etc.

De la misma manera, según Evans, Abraham sería un alto sacerdote del dios armenio Ramman, asociado al carnero, de tribus procedentes de las actuales Armenia o Turquía.

Sea como fuere todo esto, lo cierto es que, en todo caso, lo que parece evidente, a este nivel de lectura, es que Abraham y Sarha no son un matrimonio normal, sino dos altos iniciados, los arquetipos, masculino y femenino, de cultos mistéricos provenientes de Sumer. Sus mismos cambios de nombre, de Abram a Abraham y de Saray a Sarah, ya están hablando de iniciación. Graves sugiere, igualmente, que el matrimonio de Abraham y Sarah es una estilización de una alianza entre dos tribus, una patriarcal y otra matriarcal y remite a comentaristas midráshicos, según los cuales, Sarah no era, en realidad, la madre de Isaac.

Ahora bien, la diferencia del Monoteísmo respecto del Animismo es que, esta última, no conoce la noción de un dios abstracto, de creatio ex nihilo, paraíso, un dios sin pareja, la dualidad bien y mal, la prohibición, caída, pecado original: la transgresión; el sexo como algo, prohibido, malo y, como castigo al pecado, la culpa y la expulsión del paraíso. El Animismo no se basa en la Separación creador-creatura: sujeto-objeto… sino en el Continuo, digamos, naturaleza-sociedad, biosfera-cultura, en la que todo está vivo en una holoarquía de tipo toroidal de complejidad creciente.

Digámoslo con el lenguaje de la ciencia actual. Como sabemos hay dos energías básicas que constituyen la vida: los haces de energías Bosón y Fermión. Lo típico del Monoteísmo es acentuar su separación; luego, juzgar que una es buena: las energías patriarcales del monoteísmo, y la otra mala: las energías femeninas del animismo; según los principios lógicos de identidad y no contradicción; luego –hacia afuera–  pugnar porque una venza a la otra: la extirpación de idolatrías apoyada por la Inquisición y –hacia adentro– complementarlas de modo compulsivo, recargado y elitista, según los principios de contradicción: sacrificios, y complementariedad de opuestos: la hierogamia.

El Animismo, por el contrario, acepta de entrada las dos energías opuestas como complementarias, buscando el Tercero incluido cuántico: de naturaleza no objetiva, de modo abierto, no elitista e interconectado a las energías cósmicas; luego, entenderlas como energías fuertes y débiles: hay que acercarse ritualmente a ellas, pues ambas son peligrosas y necesarias, para el equilibrio de la vida; después, buscar la dosificación óptima de ambas, según contextos particulares, siempre relativos, probabilísticos, contextuales y, por tanto, cambiables. Se trata, pues, de un modelo energético que busca la homeostasis holoárquica del sistema. Las energías tienen que fluir, al revés que en el monoteísmo-capitalismo. La acumulación y concentración de energías es considerada una enfermedad de índole psico- y socio-pata y sinónima de muerte. Nuestro modelo es, en cierta manera, impensable para los animistas.

Una cuarta cala de lectura podría tener un carácter más bien mistérico y de cómo, desde el Monoteísmo, se crea lo sagrado y, a fortiori, la religión; es decir, el uso político de la sexualidad femenina para crear poder, como concentración de energías fermiónicas y represión de las energías bosónicas. El modelo animista, ni concentra ni reprime las energías libidinales: orgónicas; las deja fluir ritualmente en el continuo de la naturaleza a través de la ingesta de Plantas Maestras.

Para ello, tal vez, sea bueno ir pijchando las palabras del texto para ver cómo se va expandiendo nuestra percepción de la realidad.

Cuando huyen a Egipto desde Jarán, Abraham le dice a Sarah: “He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto; y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida. Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti”: Gén: 12:11-13.

Que Abraham recién se percate que Sarah es hermosa, abona la sospecha de que, en estos dos versículos, se juntan dos tradiciones diferentes; una: la que sostendría que son dos iniciados de alto rango que se juntan (al modo de Bonnie and Clyde) para emprender un operativo económico de alto riesgo en la corte del Faraón y, la otra: para uso doméstico, que sugiere que son una pareja ejemplar: los patriarcas del monoteísmo, nada menos.

Hilando más fino, podríamos percibir que estamos ante una Sarah que se corresponde más con el arquetipo de la prostituta sagrada joven, naditum, que con el de la alta sacerdotisa que será después. Flavio Josefo, en Antigüedades judaicas, añade este detalle: “Y cuando llegaron a Egipto, le salieron las cosas a Abraham como había imaginado, ya que corrió la voz de la belleza de su mujer, por lo que el propio Faraón, rey de los egipcios, no contento con lo que de ella se contaba, ansiaba contemplarla y tener relaciones íntimas con ella” (I.8.1). El Sefer Ha Yashar añade este matiz algo más picantico: “Y Sarah vino a la casa de Abimelec, y el rey vio que Sarah era bonita, y ella lo  complació extremadamente” (20.3-6). Se vuelve a repetir el guión y, por tanto, se nota la fuerza de esas tradiciones orales.

Esta lectura conlleva, por tanto, a matizar también la figura de Abraham: se trataría de un proxeneta de alto vuelo que quiere timar a Faraón y exprimirlo económicamente, ofreciéndole lo que, ahora, llamaríamos una Modelo Presidencial, como Marilyn Monroe; en cualquier caso, sale de Palacio cargado de “ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos” que, de eso, se trataba, finalmente. Con Abimelec se repite la exitosa receta: “Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sarah su mujer. Y dijo Abimelec: He aquí mí tierra está delante de ti; habita donde bien te parezca. Y a Sarah dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano [Abraham]; mira que él te es como un velo para los ojos de todos los que están contigo, y para con todos; así fue vindicada”. (Génesis: 20.14-16; cf. Sefer Ha Yashar: 20.25).

No es ajeno a todo esto, sin embargo, un cierto halo vampírico, a lo Polansky: “Viva mi alma por causa de ti”. Flavio Josefo nos ofrece algunos detalles más sobre la personalidad de Abraham en Antigüedades judaicas. “Era formidable para entender cualquier cosa, conseguía persuadir a las gentes a que escucharan sus palabras y no erraba en suposición alguna. Impulsado por ello no sólo empezó a tener una idea de la virtud más sublime que los demás, sino que también decidió modernizar y modificar la idea que de Dios tenían todos. Y, así, fue el primero en atreverse a declarar que Dios es el único creador de todas las cosas…” (I.7.1). Lo siguiente tampoco tiene desperdicio: “Así, admirado por ellos en aquellas conversaciones como el hombre más inteligente y formidable no solo para idear cosas, sino también para persuadir cuando exponía los temas que pretendía enseñar…” (I.8.2). Todas las condiciones, como vemos, para ser, además de un gran líder, un buen psicópata y, no digamos, un exitoso sociópata.

Para atravesar la frontera de Egipto Abraham encierra a Sarah en un arcón, ataviada con sus mejores galas. El oficial de la aduana le obliga a abrir el arcón y le dice: “Esta mujer es demasiado bella para que la goce alguien que no sea Faraón”, según refiere Graves; y añade otro botón exquisito: “Faraón prometió a Sarah el país de Gošen y toda la plata y el oro que deseara como pago por la noche que iba a pasar con ella” (Graves: 26 y ss).

Que esto, no es historia remota y que nada tiene que ver con nosotros: modernos, secularizados, racionalistas, científicos… véase, con calma, el Indice de un testimonio que recomiendo leer, crítica y empáticamente, para tener una idea más cabal de los frutos del árbol, cuya semilla sembraron Abraham y Sarah.

La tercera paradoja tiene que ver con la sexualidad

La creación de la dicotomía sagrado-profano, entre otras cosas, sirve para instaurar las nociones de Prohibición y Transgresión. Hacia afuera: lo profano, se prohíbe: No fornicar, No desear a la mujer del prójimo, No a la sodomía, No a las violaciones en grupo… (Sodoma y Gomorra); hacia dentro: lo sagrado, se transgrede: Hierogamia, Prostitución sagrada, esclavitud sexual (Agar, probablemente, fue una naditu), orgías rituales, sacrificios sexuales: niños y vírgenes, pedofilia.

Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et per sæcula sæculorum, si no deconstruimos el monoteísmo patriarcal.

El sacrificio de Isaac

Este episodio, tal vez el más representativo del monoteísmo patriarcal, es conocido en la tradición judía, como Akedát Itzják: la atadura o ligadura de Isaac y, en la tradición cristiana, como el Sacrificio de Isaac. Lo leeré desde la sensibilidad de un perplejo que afirma y niega, al mismo tiempo, su propia tradición.

No desearía repetir la exégesis que me ha antecedido que buscaba, ingeniosamente, quitar hierro al asunto; prefiero, más bien, traducirlo a nuestra más inquietante actualidad para que comprendamos de qué palo, somos astillas. Quisiera mostrar quién  este dios que así se oculta, quiénes los abrahames y saras de turno, quienes los hijos sacrificados, quienes los corderos de sustitución: ¡qué es toda esta locura!

Una primera cala de lectura, literal, es la que oí de niño y, ya con solfa, me la volvieron a recalcar en la adolescencia. Nuestro patriarca Abraham, recibe la orden de nuestro Padre celestial de sacrificar a su hijo Isaac. A pesar de todo el dolor que eso suponía, él creyó y obedeció, sin protestar, ni preguntar. Como premio a su obediencia, nuestro Padre celestial le manda, esta vez, no matarlo, lo que también obedece sin chistar, y de este modo, Isaac es remplazado por un cordero y así se terminan los sacrificios humanos en nuestra religión. Por eso somos, dizque, una religión superior. La obediencia es la prueba de nuestra fe en Dios. Tal, los dos comentarios más importantes.

Los animistas andinos ofrecen sacrificios de animales, no como una señal de obediencia alguna, ni como una forma de superar una prueba de fe, sino como una manera de mantener viva la circulación de los líquidos por el universo a través de la ritualidad: la sangre es un símbolo líquido, recargado energéticamente, muy importante para el mantenimiento de la vida en el universo.

La segunda cala de lectura es la que no puede menos que advertir el absurdo del diseño que se nos propone y recurre al humor para salvar el azoro, pero no cuestiona la palabra de dios. A modo de ilustración, veamos el midrash de rabí Allen de Könisberg: “Y Abraham se despertó en mitad de la noche y dijo a su único hijo Isaac: – He tenido un sueño en el que la voz del Señor me ha ordenado que sacrifique a mi único hijo, así que ponte los pantalones. E Isaac tembló y repuso: – ¿Y qué has dicho tú? Me refiero después de que Él te presentase la papeleta. – ¿Y qué iba a decir? -contestó Abraham-. Estaba allí de pie a las dos de la madrugada y en ropa interior ante el Creador del Universo. ¿Qué querías que dijera? – Bueno, ¿dijo Él por qué desea que me sacrifiques? -preguntó Isaac a su padre. Pero Abraham replicó: – El creyente no hace preguntas. Vamos pues, que mañana me espera un día muy ajetreado. Y Sarah, al escuchar los planes de Abraham, se irritó y dijo: – ¿Cómo sabes que era el Señor y no, pongo por caso, ese amigo tuyo al que le gustan las bromas pesadas? Porque el Señor detesta las bromas pesadas y todo aquel que gaste una será entregado a sus enemigos, puedan éstos pagar los gastos de reembolso o no. Y Abraham respondió: – Porque yo sé que era el Señor. Era una voz profunda, resonante, bien modulada, y nadie en el desierto es capaz de retumbar de esta forma. Y Sarah insistió: – ¿Y pretendes consumar ese acto insensato? Pero Abraham repuso: – Francamente, sí, porque poner en duda la palabra del Señor es una de las cosas peores que puede hacer un hombre, sobre todo estando como está la economía. Y así llevó a Isaac a un cierto lugar y se dispuso a sacrificarle, pero en el último momento el Señor detuvo la mano de Abraham y dijo: – ¿Cómo puedes hacer semejante barbaridad? Y Abraham protestó: – Pero Tú dijiste… – No importa lo que Yo dijera -tronó el Señor-. ¿Prestas oído a todas las ideas absurdas que se te ofrecen? Y Abraham se sintió avergonzado. – Ejem… no realmente… no. – Te sugiero en broma que sacrifiques a Isaac y te falta tiempo para poner manos a la obra. Y Abraham cayó de rodillas: – Mira, nunca sé cuándo hablas en broma. Y el Señor estalló: – No tiene sentido del humor. No puedo creerlo. – Pero, ¿no prueba eso que te amo, que estaba dispuesto a entregarte a mi único hijo según tu capricho? Y el Señor contestó: – Eso prueba que algunos hombres obedecen cualquier orden por cretina que sea, mientras la formule una voz resonante y bien modulada. Y con esto, el Señor ordenó a Abraham que se fuera a descansar y que volviese a despachar con Él al día siguiente”.

El cinismo no es algo que, yo, haya podido encontrar en el Animismo.

La tercera cala de lectura es la de los perplejos. ¿Qué clase de dios es este que manda a sacrificar a un niño inocente? ¿Qué clase de padre es este que obedece tamaña orden? ¿Qué clase  de niño es ese que acata dócilmente la decisión de ese tipo de dios? ¿En qué mundo estamos? ¿Qué tipo de civilización, por ventura, se ha diseñado aquí? ¿No es, justamente, la que, con el capitalismo industrial, ha exacerbado exponencialmente el sacrificio de la naturaleza, de los animistas, de los países colonizados, de los inocentes? ¿Qué elite ha diagramando, simbólicamente, un modelo de poder político  que no podemos menos que calificar de perverso y psicópata? ¿No son acaso las castas de iniciados que nos gobiernan  desde ese Offshore político  que está en el vértice de la pirámide monoteísta?

El Abraham sacrificador es el jefe de gobierno que envía a morir en la guerra a sus propios hijos; es el militar que cumplirá ordenes, eficientemente, no importa lo que le haya sido mandado; es el científico que produce pandemias de laboratorio en el tercer mundo: sida, zika… para alimentar la industria farmacéutica; es el jefe de los servicios de inteligencia que organiza atentados terroristas de bandera falsa para alimentar de sangre el altar de Moloj y mantener atemorizada a la población. En la gran cadena alimentaria ¿quién se alimenta de ese miedo?

Aquí, sin embargo, lo notable es la invención de la Obediencia ciega como dispositivo del sistema de poder; me refiero al insólito teologúmeno de la Obediencia  ciega: Perinde ac cadaver (§ 547 de la Constitución de la Compañía) como dijera San Ignacio, que rige la comprensión y ejecución del poder patriarcal monoteísta al que, por cierto, tanto hemos contribuido los Marranos, tratando de hacernos un hueco en el ecosistema católico de la modernidad.

El sacrificio de Isaac nos muestra la íntima vinculación entre el ritual sacrificial y el poder abstracto. La mecánica del poder estriba, en última instancia, en asesinar/sacrificar inocentes; digamos: modo soft: pedofilia; modo hard: sacrificios de niños. De ahí que el mejor adepto, de este culto del poder sin límites, sea aquel que es capaz de ofrecer lo que más quiere: a su propio hijo. El sacrificio de Isaac es el caso límite que muestra, de modo arquetipal, en qué consiste el Poder en el monoteísmo patriarcal.

He aquí que esta psicopatía monoteísta no tiene equivalente en el Animismo. Estos detalles, abisman el pensamiento.

Una cuarta cala de lectura, más bien mistérica, podría ser la siguiente que nos la ofrece el Sefer Ha Yashar y que no se encuentra en las versiones oficiales: la participación de Ha Satán en el entuerto.

“25 Y mientras Avraham estaba procediendo con su hijo Yitzjak por el camino, ha Satán vino y se apareció a Avraham en la figura de un hombre muy viejo, humilde y de ruaj contrito, y él se acercó a Avraham y dijo a él: ¿Eres tú tonto o embrutecido que vas a hacer esta cosa, este día, a tu único hijo? 26 Pues el Todopoderoso te dio un hijo en tus días postreros, en tu vejez, y ¿tú irás a sacrificarlo este día, porque él no cometió ninguna violencia, y causarás el alma de tu único hijo que perezca de la tierra? 27 ¿No sabes tú ni entiendes que esto no puede venir de YAHWEH? Porque YAHWEH no puede hacer a un hombre tal mal sobre la tierra y decir: Ve y sacrifica a tu hijo. 28 Y Avraham oyó esto y sabía que era la palabra de ha Satán quien intentó sacarlo de la senda de YAHWEH, pero Avraham no quiso escuchar a la voz de ha Satán, y Avraham lo reprendió y así él se fue. 29 Y ha Satán regresó y vino a Yitzjak; y él apareció a Yitzjak en la figura de un hombre joven de buena apariencia y bien favorecido. Y él se acercó a Yitzjak y dijo a él: ¿No sabes tú ni entiendes que tu viejo y tonto padre te trae a sacrificio este día por nada? 31 Ahora, por lo tanto, hijo mío, no escuches ni lo atiendas a él, porque él es un viejo tonto, y no dejes que tu alma preciosa y bella figura sean perdidas de la tierra. 32 Y Yitzjak oyó esto y dijo a Avraham: ¿Has oído, mi padre, eso que este hombre ha hablado? Aun así él ha hablado. 33 Y Avraham respondió a su hijo Yitzjak y dijo a él: Ten cuidado de él y no escuches a sus palabras, ni lo atiendas, porque él es ha Satán tratando de volvernos a un lado este día de las órdenes del Todopoderoso. (…)”.

Es interesante constatar cómo surge la crítica al interior del sistema y cómo se la incorpora en la narrativa estándar y cómo, también, se la expurga mediante la canonicidad de los textos. He aquí, por qué hay que leer de todo, en la medida de lo posible. También da que pensar la figura misma de Ha Satán: el tentador, el cuestionador, el intrigante; tan diferente de la versión canónica que yo he recibido de niño. En el Sefer Ha Yashar juega un rol positivo e interesante; digamos que es la voz del sentido común, ¿de lo racional?

Zambullémonos dulcemente en la etimología; siempre se pesca algo nuevo.

Satán deriva del arameo הַשָּׂטָן, ha-shatán, y se suele traducir, antropomórficamente, como adversario, enemigo, acusador. Ahora bien, el sentido primario de la raíz שטן, štn, significa, más exactamente, impedir, hostigar, oponerse​: dar la contra: recordar la otra polaridad. Los diccionarios traducen, también antropomorfamente, la palabra hebrea: שָּׂטָן, como adversario y acusador. En árabeShaitán, en cambio, connota el mal camino y lo distante; asimismo significa serpiente: ¡Tate! Retengamos este pequeño y delicioso complejo semántico, también semita. Igualmente se le menciona como una suerte de espía errante de dios sobre la tierra; una laya de conciencia crítica ambulante. ¡Vamos!: como un jodón profesional que, en el caso que nos ocupa, quiere sacar de su zona de confort, tanto al padre como al hijo.

Su equivalente en griego es diábolos, procedente del verbo dia-ballein que alude a las energías de la disjunción, por oposición a sym-ballein, símbolo, que menta las fuerzas de la conjunción. Estamos, pues, en realidad, hablando de las energías fermiónicas de la Separación y de las energías bosónicas de la Conjunción; de la Palabra de Unión y de la Palabra de Separación, como lo formulara Dominique Temple.

Pienso que haríamos bien en purgar y hacer del cuerpo toda esta parafernalia maniquea que el monoteísmo abrahámico ha tejido en torno a estas entidades y leerlas e interpretarlas de un modo un tanto más cool; digamos, desde la física actual; es decir, como un quantum conceptual. Su par opuesto, siguiendo esta narrativa, sería Lucifer. Haríamos bien, digo, en seguir rumiando la propuesta de Rudolf Steiner. En efecto, el describe a Ahriman, el equivalente de Satán, como la fuerza que incita al ser humano hacia lo material, el consumismo, la pesadez: masa, y, a su opuesto Lucifer, como la fuerza que incita al ser humano a las exaltaciones, los misticismos, el orgullo de elevarse sobre los demás: energía.

Ahora bien, siguiendo con el contrapunto animista, que estamos cultivando para tener una mirada un tanto más cabal, diré que el  Animismo amerindio es de índole cuántica: no separa masa de energía: las distingue, cognitivamente, pero para equilibrarlas, existencialmente, en una tercera dimensión que las complementa. Dicho en fácil: para ellos, todo es bueno y malo, fasto y nefasto, positivo y negativo…, al mismo tiempo, en dosis diferenciadas. En el Carnaval de Oruro, los ángeles y los diablos, cristianizados, salen a las calles a bailar (eso es animista) no a pelear (eso hubiera sido monoteísta). Por eso, el amerindio entiende que la realidad es peligrosa, incierta y, para amainar esa incertidumbre, la ritualidad le ofrece la tecnología de acercarse, tanteando las energías en cuestión. Ese software es el del Principio contradictorio, el Principio de Complementariedad de opuestos y el Principio de Tercero incluido.

Nos haría mucho bien, a los occidentales monoteístas/maniqueos contemporáneos, seguir el consejo de Salvador Pániker: ser retroprogresivos: actualizar la ritualidad y la mística y aggiornarnos científicamente.

La cuarta paradoja tiene que ver con lo político

El sacrificio de Isaac instaura un modelo político, de tipo sacrificial, que administra la economía de la sangre, basado en una autoridad todopoderosa y oculta, que exige obediencia ciega para sacrificar inocentes, mediante la tecnología de la guerra. Pari pasu se construye, igualmente, una versión paternal, misericordiosa y pacífica: patriarcal, en el mejor sentido de la palabra.

Finalmente, para amarrar este breve paneo:

Algunas lecciones que hay que haber aprendido de todo esto

Primero, la ley de exogamia vale para los profanos; para la elite gobernante vale la endogamia; todo esto tiene que ver con la propiedad.

Segundo: la elite gobernante no acata las prohibiciones; más bien las transgrede, por diseño; las leyes están hechas para los demócratas y los creyentes en el Estado de Derecho.

Tercero: los rituales de sexo y sangre (Vaticano-Hollywood-Casa Blanca) sirven para alimentar el complejo militar industrial: Moloj, entretener a los ciudadanos: televisión, y encubrir el poder falocrático de la elite patriarcal: olimpiadas y campeonatos.

Cuarto: toda la cadena mercantil monetizada está tensada por la transferencia real de riqueza (tasas de interés), desde la base al vórtice de la pirámide, mediante dinero fiduciario, creado ex nihilo y manejado digitalmente, endeudando a todos. ¿Podremos llamar a esto, Servidumbre voluntaria 2.0?

 

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